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Los Warriors son los mejores. No hay duda, absolutamente ninguna duda. La temporada pasada batieron el récord de victorias en fase regular de aquellos míticos Chicago Bulls de Michael Jordan, pero no lograron certificar la gesta en la final perdida ante los Cavaliers.

En esta campaña, ya con la presencia en sus filas de un fenómeno como Kevin Durant, han ganado cuando realmente había que hacerlo, al final. “Aprendimos del error del año pasado”, reconoció Stephen Curry tras acabar la batalla. El resultado ha sido un título de campeón venciendo en 31 de sus últimos 33 encuentros, incluidos 16 de sus 17 partidos de playoff, una auténtica barbaridad, un marca que sólo se puede comparar a las que lograron aquellos Sixers de 1983 y aquellos Lakers de 2001.

Es el segundo título de campeón en los últimos tres años, algo que ya comienza a oler a dinastía. El tiempo dirá qué posición ocupan estos Warriors en el ránking de mejores equipos de la historia, pero lo que sí se puede comenzar a afirmar es que estamos ante una de las máquinas de ataque más demoledoras de todos los tiempos. Posiblemente nunca haya habido un equipo campeón con más poderío ofensivo, algo que el propio LeBron James apunto antes de iniciar esta final. Así, con esa seña de identidad, se enfundaron este anillo.

Tomado de Mundo Deportivo

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